El conjunto real. 52 fotografías de precuentas chilenas tomadas con teléfono en
condiciones auténticas, que corresponden a 51 documentos distintos. Cada una pasó por el mismo
proceso: enderezar, tapar los datos personales conforme a la ley 21.719, y anotar a mano el
contenido correcto. Esa anotación es la verdad de referencia.
Se descartaron fotos bajadas de internet, porque su procedencia no era clara. Es preferible
medir sobre menos boletas legítimas que sobre más de origen dudoso.
El generador. Como no existe un conjunto grande de boletas chilenas anotadas, se
construyó un programa que las fabrica. Arma el texto de una boleta y a la vez guarda la
respuesta correcta —así la anotación sale gratis—, lo dibuja como lo imprimiría una térmica y
después lo degrada: fondo de mesa, pliegues, arrugas, iluminación despareja, perspectiva,
ruido y compresión.
La variación es deliberada: unas boletas dicen TOTAL, otras MONTO A PAGAR, otras NETO, para
que el modelo aprenda el significado del campo y no una palabra. Con semilla fija: el mismo
comando produce exactamente el mismo conjunto.